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<journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Theomai</journal-title>
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<publisher-name>Red Internacional de Estudios sobre Sociedad, Naturaleza y Desarrollo</publisher-name>
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<email>theomai@unq.edu.ar</email>
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<subject>Trabajo y migraciones postcoloniales en la agricultura capitalista global</subject>
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<article-title xml:lang="es">Importar el trabajo sin las personas: la racialización de la mano de obra agrícola temporal en Canadá<sup>
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<year>2018</year>
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<title>Revista THEOMAI / THEOMAI Journal
Estudios críticos sobre Sociedad y Desarrollo / Critical Studies about Society and
Development</title>
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<title>número 38 (segundo semestre 2018) - number 38 (second semester 2018)</title>
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<bold>I. Introducción</bold>
</title>
<p>En 2016 el “Programa de trabajadores agrícolas temporales” (PTAT) celebró 50 años de
actividad. Este programa, resultado de acuerdos bilaterales entre los Estados, permite a las
empresas agrícolas canadienses contratar mano de obra temporal proveniente de varias islas
de las Antillas<sup>
<xref ref-type="fn" rid="fn2">4</xref>
</sup> y de México (desde 1974), según sus necesidades productivas, por un periodo
máximo de ocho meses por año y tras probar la imposibilidad de reclutar mano de obra local.</p>
<p>Este tipo de migración, definida “circular”, ha levantado un gran interés (de nuevo) desde
mediados de los años noventa, ya que es considerada por varios organismos internacionales
como un modelo de triple ganancia: para el país de destino, el de origen y para la propia mano
de obra migrante. </p>
<p>En este sentido el PTAT, por su larga duración se ha vuelto un modelo para otros países
que pretenden reclutar mano de obra temporal destinada a la agricultura. En el año 2000, por
ejemplo, en un taller internacional de la Organización Internacional para las Migraciones
(OIM), el PTAT fue considerado como la mejor práctica de reclutamiento de trabajadores
migrantes<sup>
<xref ref-type="fn" rid="fn3">5</xref>
</sup> (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref23">OIM, 2000</xref>). Así mismo, en el 2006, el Banco Mundial declaraba en un documento
que el PTAT canadiense era un modelo de particular interés para Australia y Nueva Zelanda
ya que se trataba de un país de inmigración cuyo sistema político legal es comparable a los dos
del Pacífico y porque Canadá reclutaba en las “islas pequeñas” de las Antillas, una dinámica
que se encuentra también en la área del Pacífico por la cercanía de varias islas (Banco Mundial
2006: 117). En 2008, 2009 y 2010, el PTAT fue también reconocido como un modelo de
migración temporal en las reuniones del Foro Global sobre Migración y Desarrollo (en <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref12">Gabriel,
2014</xref>). Además, la preferencia por el modelo PTAT fue reafirmada, en diferentes grados, por
varios académicos (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref14">Greenhill y Aceytuno, 1999</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref22">Muñoz, 1999</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref30">Verduzco y Lozano, 2003</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref5">Basok,
2007</xref>).</p>
<p>Como señalaron Jenna Hennebry y Kery Preibisch, el PTAT es un modelo a seguir
gracias a los beneficios que obtienen los Estados y los empleadores. Sin embargo, si se
consideran los derechos de los y las migrantes reclutados, el programa se caracteriza por
problemáticas estructurales que causan diferentes formas de abuso (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref16">Hennebry y Preibisch,
2010</xref>). Principalmente, varias investigaciones han demostrado que esta mano de obra
corresponde a una forma de trabajo “no libre” (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref27">Satzewich, 199</xref>1; Basok, <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref3">1999</xref>, <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref4">2002</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref29">Sharma,
2006</xref>), ya que los trabajadores y las trabajadoras tienen contratos nominativos que les impide
la movilidad en el mercado laboral. Se trata también de una mano de obra sumisa a un ritmo
de trabajo muy intenso y a una flexibilidad extrema (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref3">Basok, 1999</xref>; Preibisch, 2011), cuya
disciplina se ejercita a través de un control paternalista que invade la esfera privada (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref3">Basok,
1999</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref7">Becerril, 2011</xref>): en primer lugar porque los obreros y las obreras tienen que vivir en los
dormitorios y casas proporcionados por las empresas, normalmente construidos en la misma
propiedad, y en segundo lugar por la amenaza de deportación (Basok et al., 2016). Además, a
diferencia de otros perfiles de mano de obra temporal, la mano de obra agrícola nunca puede
solicitar la residencia permanente y luego acceder a la ciudadanía, incluso tras varios años de
trabajo en Canadá. Del mismo modo, no puede llevar consigo a su familia durante la
temporada de trabajo. </p>
<p>Las condiciones de vida y de trabajo de la mano de obra agrícola temporal empeoraron
a partir de 2002, con la introducción por parte del gobierno canadiense de un nuevo programa
para los sectores que demandan una mano de obra no cualificada, entre ellos la agricultura.
Desde 2011, esta nueva forma de reclutamiento en la agricultura se consolidó con la creación
de la «Componente agrícola» (CA), un programa muy parecido al de 2002, pero específico del
sector agrícola y que ahora comparte con el PTAT el reclutamiento de la mano de obra agrícola
temporal. A diferencia del PTAT, este programa permite a las empresas canadienses reclutar
en otros países sin necesidad del acuerdo bilateral entre Estados (aunque hay una relación
preferencial con algunos países, como Guatemala). Se trata, de hecho, de una privatización del
reclutamiento debido a que, por un lado, aumenta la segmentación de la mano de obra y la competición, reduciendo además las formas de protección, y por otro lado, des-responsabiliza
a los Estados de origen de la mano de obra en caso de abusos, al no ser éstos ya los encargados
de la selección directa de los trabajadores y trabajadoras ni tener un control de las empresas
en las que trabajan. </p>
<p>Si bien con el nuevo programa no hay el acuerdo formal entre Estados, el Estado
canadiense sigue siendo un actor clave en la regulación de esta forma de reclutamiento,
definiendo el marco legislativo, participando en las negociaciones del contrato y haciendo las
inspecciones a las empresas. Otros actores importantes en Canadá son las agencias que ofrecen
servicios a las empresas para el reclutamiento de mano de obra migrante temporal. En
particular, desde 1987 en Ontario (y desde 1989 en Quebec), varias empresas se unieron para
ocuparse de dicho reclutamiento, creando así la fundación FARMS en Ontario y FERME en
Quebec. Estas fundaciones son hoy las portavoces principales de las empresas que utilizan
mano de obra agrícola temporal y sus servicios no se limitan a apoyarlas en los procedimientos
prácticos de reclutamiento. De hecho, FARMS y FERME son consultados por el gobierno
durante la negociación de los contratos, hacen el control de los alojamientos destinados a la
mano de obra y mantienen o crean los contactos con los organismos de contratación en los
países de origen, tanto cuando se trata de organismos del gobierno, de la Secretaría del trabajo
en México para el PTAT, o de las agencias privadas en el caso del CA, como en sucede en
Guatemala. </p>
<p>Mientras que FARMS y FERME son los organismos principales de apoyo a las empresas
en los programas, los consulados tienen que asumir las necesidades de sus conciudadanos
durante la temporada en Canadá, participando en las inspecciones y ayudándoles en caso de
problemas. Sin embargo, las investigaciones probaron la ineficacia de los consulados, debido
a los escasos recursos y al interés de mantener el reclutamiento hacia Canadá (Verma, 2003;
<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref16">Hennebry y Preibisch, 2010</xref>). </p>
<p>Así, a pesar de varias diferencias entre los programas, como por ejemplo, en cuanto al
reembolso del alojamiento, del viaje o la duración de la temporada, el PTET y el CA se
caracterizan por una relación de poder estructuralmente desproporcionada en favor de las
empresas. Esta posición subordinada de la mano de obra agrícola temporal en el mercado de
trabajo canadiense y en las relaciones laborales cotidianas, se inscribe en una división de la
población (in)migrante según criterios de raza y género. Este artículo trata la racialización de
la subalternidad. Por racialización entiendo un proceso de significación que categoriza a los
seres humanos según referencias, reales o imaginadas, atribuibles a la esfera socio-cultural o
biológica y somática (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref19">Miles, 1987</xref>: 7; Miles y Brown, 2003: 99). Se trata de procesos de
significación que son encorados a la materialidad de las relaciones de poder, porque legitiman
las desigualdades en el mercado de trabajo, en el acceso a la ciudadanía y fragmentan la mano
de obra, poniéndola en competición entre ellas. </p>
<p>En el caso de la mano de obra agrícola temporal la legitimación de la subalternidad se
oculta detrás de criterios como la competencia y la formación, pero de hecho dificulta a
poblaciones específicas instalarse de manera permanente en Canadá. Se trata de una forma de
racialización desde arriba, institucional, que impide acceder a la ciudadanía e intenta someter
las subjetividades de los hombres y mujeres reclutados, lo que podemos llamar, de acuerdo
con Marx, como “trabajo vivo”. Un proceso de abstracción (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref10">Chakrabarty, 2000</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref18">Mezzadra,
2011: 2014</xref>) que reduce las personas a simple fuerza de trabajo, a una mercancía utilizable o
desechable según las necesidades de la producción agrícola. </p>
<p>Por otro lado, la mano de obra agrícola temporal sufre una forma de racialización
cotidiana, conectada a la racialización institucional. Se trata de un proceso de segmentación y
jerarquización, que determina la competición entre colegas, aparentemente en contraposición al proceso de abstracción implícito a la reducción a simple fuerza de trabajo, que pone a todos
y todas al mismo nivel, pero que en realidad lo legitima, porque culturaliza las condiciones y
los abusos ligados al hecho de vivir como simple fuerza de trabajo. Luego de haber analizado
de manera general la articulación de estas dos formas de racialización, voy a mostrar su
funcionamiento en el caso específico de los accidentes de trabajo en la provincia de Quebec,
un hecho que muestra dramáticamente la reducción de las subjetividades a simple fuerza de
trabajo y las tentativas de legitimación. </p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>II. Metodología</bold>
</title>
<p>Este trabajo es parte de un proyecto de investigación doctoral sobre las características de la
mano de obra agrícola temporal y la dimensión subjetiva de su trabajo en la provincia
canadiense de Quebec. La investigación, con un enfoque cualitativo, se apoya en: entrevistas
individuales, narrativa o semi-dirigida, con los obreros agrícolas temporales guatemaltecos y
mexicanos, los productores y los representantes institucionales (Consulado mexicano,
Secretaría del trabajo en México, FERME la cual es la agencia de reclutamiento en Quebec,
grupos de apoyo); en mis experiencias de observación participante en la asociación para el
apoyo a los obreros temporales, la «Asociación de trabajadores y trabajadoras extranjeros
temporales» (ATTET), e igualmente como obrero agrícola jornalero, reclutado por medio de
una agencia de empleo en cuatro empresas agrícolas en Quebec, entre julio y septiembre de
2014 (en septiembre solamente dos veces por semana por razones de estatus migratorio<sup>
<xref ref-type="fn" rid="fn4">6</xref>
</sup>). En
este artículo, para mostrar como funciona en un caso específico la articulación de la
racialización institucional y cotidiana, me apoyo sobre la experiencia específica de tres
trabajadores guatemaltecos, empleados como atrapadores de pollos, encontrados durante la
observación participante en la ATTET. </p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>III. La racialización institucional de la mano de obra agrícola temporal</bold>
</title>
<p>Como señala David Goldberg, el poder de racialización del estado-nación moderno se apoya
sobre un mito fundacional y la producción de una memoria histórica (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref13">Goldberg, 2002</xref>). En el
caso del estado canadiense, este mito fundacional es la celebración de dos “poblaciones
fundadoras”, las poblaciones de origen inglés y francés, que disimula el contexto colonial y la
presencia de las poblaciones indígenas y no europeas (Bannerji, 2000). Esto permitió
naturalizar la idea de un “espacio doméstico blanco”, que es todavía la base ideológica para
justificar la figura del migrante temporal y su imposibilidad de instalarse de manera
permanente sobre el territorio canadiense (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref29">Sharma, 2006</xref>). </p>
<p>La racialización no empezó entonces con la creación del PTAT, sino con la fundación del
Estado canadiense. En el caso específico del sector agrícola, desde la implementación de una
agricultura intensiva<sup>
<xref ref-type="fn" rid="fn5">7</xref>
</sup>, el gobierno había impulsado varias campañas nacionales para recluta mano de obra al interior del Estado canadiense, como mujeres, niños, poblaciones indígenas,
desempleados urbanos y pacientes de los hospitales psiquiátricos (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref27">Satzewich, 1991: 69</xref>). Sin
embargo, el fracaso de estas campañas convenció al Estado canadiense de buscar en el
extranjero la mano de obra agrícola y las políticas migratorias se convirtieron en un medio
para reclutarla. </p>
<p>Después de la segunda guerra mundial, este tipo de estrategia se dirigió especialmente
a los soldados polacos y refugiados. Los primeros habían combatido en el ejército británico y
no querían regresar a su país. Canadá, tras la demanda de Gran Bretaña, decidió aceptar 4527
veteranos polacos entre 1946 y 1947, pero a condición de que trabajaran en el sector agrícola al
menos durante dos años. La obligación de trabajar dos años en la agricultura antes de poder
cambiar de sector de empleo, también se aplicó en el caso de los refugiados, en su mayoría
provenientes de Europa del Este (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref27">Satzewich, 1991</xref>). Lo que es interesante, como Satzewich
(<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref27">1991: 98-100</xref>) señala, es que esta obligación no se aplicó a toda la población inmigrante en
Canadá. Las familias holandesas que trabajaban en la agricultura en su país, por ejemplo,
gracias a un acuerdo entre Canadá y Holanda, llegaron con la libertad de poder moverse
libremente en el mercado laboral y fueron además alentadas a comprar su propia tierra en
Canadá. </p>
<p>Esta diferencia de tratamiento según el país de origen se intensifica con la creación del
PTAT en 1966. En el caso de los veteranos polacos y los refugiados, tras dos años de trabajo en
el sector agrícola, estas personas podían acceder a la residencia en Canadá y luego a la
ciudadanía, mientras que con el PTAT esta posibilidad es definitivamente rechazada. La
creación del PTAT y luego de las otras formas de migración temporal ha creado así un sistema
de migración a dos niveles (Piché, 2012), lo que Harsha Walia (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref31">2012</xref>) ha llamado el “apartheid
de la ciudadanía”. </p>
<p>Por un lado, la política migratoria regula la accesibilidad a la residencia permanente y a
la ciudadanía a (in)migrantes considerados “cualificados”, a través de un sistema de selección
por puntos y con programas temporales que permiten pedir la residencia después de años de
trabajo en Canadá. Por otro lado, la política migratoria impide a migrantes de sectores
particulares, como el sector agrícola, pedir la residencia permanente y luego la ciudadanía. </p>
<p>La imposibilidad de poder acceder a la ciudadanía por parte de la mano de obra
reclutada con el PTAT se inscribe en la continuidad de la política migratoria racista de Canadá,
que hasta el 1962 regulaba el acceso a la ciudadanía según criterios raciales. De hecho, en los
años 60, los criterios raciales desaparecen, pero las poblaciones no deseadas, que ahora se
encuentran en su mayoría en los nuevos programas de migración temporal, siguen siendo
discriminadas en el acceso a la ciudadanía, bajo el pretexto más neutral de la habilidad y la
formación. </p>
<p>Excluida de manera permanente el acceso a la ciudadanía y la posibilidad de traer a sus
familias durante las temporadas, la mano de obra agrícola temporal pertenece a la comunidad
canadiense solamente como simple fuerza de trabajo despersonalizada, forzada a pensar su
vida social solamente en los países de origen, y animada, por medio de la amenaza de
deportación, a tener un comportamiento particularmente discreto en Canadá. </p>
<p>Como ha analizado brillantemente Nandita Sharma (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref29">2006</xref>), este poder de establecer
quién puede formar parte de la comunidad como ciudadano y ciudadana activa y quién será
siempre considerado solamente como simple fuerza de trabajo, se basa en la naturalización de
la nación canadiense, representada por la metáfora del espacio doméstico y que olvida la génesis violenta de su creación en detrimento de las poblaciones indígenas y de los migrantes
que contribuyeron a su desarrollo. Este pensamiento de Estado (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref28">Sayad, 1999</xref>) tiene efectos
materiales sobre las relaciones cotidianas porque es incorporado por los actores que
interactúan con la mano de obra agrícola migrante y que la considerarán siempre, a pesar de
su importancia y participación en la producción agrícola canadiense, como “extranjera”.   </p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>IV. La racialización cotidiana de la mano de obra agrícola temporal</bold>
</title>
<p>A la racialización institucional que reduce algunas poblaciones específicas a simple fuerza de
trabajo, se añade la racialización cotidiana de la mano de obra y la organización de sus
diferencias internas, por parte de los actores que interactúan con ella. Efectivamente, los
empleadores pueden elegir su mano de obra de manera detallada (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref25">Preibisch, 2010</xref>; Lara Flores
y Pantaleón, 2015), según el país, el sexo y también la etnia, porque pueden pedir mano de
obra de regiones donde hay una mayor presencia de poblaciones indígenas. Este tipo de
selección racializada y feminizada empieza desde los países de origen en el proceso de
selección. En el caso del reclutamiento de la mano de obra de la CA en Guatemala, por ejemplo,
Gwendolyn Muir (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref21">2015: 71</xref>) muestra cómo los empleados de las agencias de selección en dicho
país siguen en el proceso de reclutamiento unos esquemas de clasificación regional racializada:
<italic>Si necesitas a alguien para atrapar pollos, tendrá que ser alguien que mida alrededor de seis pies
(1.82 metros) y que sea capaz de atrapar los pollos. Los de Chimaltengo miden cerca de cinco pies (1.52
metros) … así que, técnicamente, no serían capaces de hacer el trabajo.</italic>
</p>
<p>La racialización y la feminización de la mano de obra agrícola temporal, siguen los
presupuestos de la organización del trabajo de la mano de obra canadiense. La división de las
tareas o del cultivo se apoya sobre las representaciones que los empleadores tienen de su
propia mano de obra. Por ejemplo, en Quebec, las trabajadoras agrícolas temporales son
localizadas en el cultivo de la fresa, dada la presunción de que poseen habilidades peculiares
propicias a la manipulación delicada de las frutas pequeñas<sup>
<xref ref-type="fn" rid="fn6">8</xref>
</sup>; los caribeños en Ontario son
reclutados fundamentalmente para la cosecha de manzanas, en virtud de ser considerados
como mejor adaptados (por ser más altos que otros grupos) para este tipo de labor (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref24">Preibisch
y Binford, 2007</xref>); además, en mi experiencia en el campo como recolector, el empleador de una
empresa donde hice la cosecha de pepinos, pedía solamente hombres, porque pensaba que el
trabajo era demasiado duro para las mujeres y que ellas no aguantaban. </p>
<p>A esta naturalización de las presuntas habilidades de la mano de obra según su origen o
género, se añade una legitimación culturalizada de las condiciones de vida y de trabajo. Harald
Bauder, por ejemplo, señala que en la provincia de Ontario la prensa, entre las varias
representaciones sobre la mano de obra agrícola temporal, la presenta también como un
problema social, por violenta o con tendencia criminal, que probaría la inaptitud de este tipo
de mano de obra para instalarse de manera permanente en Canadá (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref6">Bauder, 2008: 115</xref>). Además, hay narraciones “positivas”<sup>
<xref ref-type="fn" rid="fn7">9</xref>
</sup> que justifican el empleo exclusivo de mano de obra
agrícola temporal en la agricultura o su migración circular, como la representación romántica según la cual los huertos serían el paisaje “natural” para la mano de obra agrícola temporal o
que delinean a los trabajadores migrantes como nómadas que encuentran placer en el trabajo
temporal y lo eligen por eso (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref6">Bauder, 2008: 109</xref>).
 </p>
<p>Igualmente en el contexto de Quebec, durante mi trabajo de campo, he podido escuchar
varias veces las representaciones de los empleadores, a menudo positivas, que justificaban las
condiciones de vida y de trabajo de manera romántica y culturalizada. Philippe<sup>
<xref ref-type="fn" rid="fn8">10</xref>
</sup>, por ejemplo,
un agricultor de maíz dulce y de coliflores en una región al norte de Montreal, señalaba el
carácter alegre de su mano de obra mexicana: “Nunca he visto a los mexicanos de mal humor
(…) incluso a las diez de la noche están contentos, salen del autobús cantando, nunca de mal
humor, mientras que los quebequenses, que llegaban a las cinco de la tarde, no había un
maldito que trabajaba”. </p>
<p>Los dos niveles de racialización están siempre conectados y determinan varias
consecuencias para la mano de obra. En los procesos de trabajo, por ejemplo, la reducción a
simple fuerza de trabajo y los estereotipos de los empleadores determinan unas expectativas
hacia la mano de obra, como aguantar una mayor intensidad de trabajo, ser flexible y poder
efectuar tareas diferentes, pero recibiendo siempre el salario mínimo (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref9">Castracani, 2016</xref>). En el
tiempo libre, los dos niveles de racialización se traducen en un control paternalista que impide
a la mano de obra tener una vida social en Canadá<sup>
<xref ref-type="fn" rid="fn9">11</xref>
</sup>.</p>
<p>En las páginas siguientes, a partir de mi trabajo de campo, analizaré esta reducción
racializada de la mano de obra a fuerza de trabajo, a partir del caso específico de los accidentes
laborales.   </p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>V. El caso de Gonzalo, Ezequiel y Edinson<sup>
<xref ref-type="fn" rid="fn10">12</xref>
</sup> y el acceso a la salud</bold>
</title>
<p>En Victoriaville hoy es un día de descanso para los quince trabajadores guatemaltecos
reclutados a través de la CA. Algunos de ellos deciden ir a pescar, otros caminan por la ciudad.
Cuando vuelven, los trabajadores encuentran un aviso en la puerta del edificio donde viven,
escrito por la responsable de recursos humanos. Les avisa que no podían alejarse del edificio,
aunque fuese su día de descanso, y que por esa razón todos tenían una sanción disciplinaria.
La empresa había establecido un sistema de punición que contemplaba un máximo de tres
sanciones disciplinarias, tras las cuales vendría la deportación a Guatemala. Sin embargo,
como este caso muestra, las razones que incitaban a sancionar podían ser completamente
arbitrarias y en oposición a los derechos establecidos en el contrato de trabajo. </p>
<p>Esta anécdota es una de las varias tensiones con la empresa que me cuentan Gonzalo y
Ezequiel, sentados en la mesa de un bar en Montreal, esperando entrar a la universidad
“Concordia” para narrar sus experiencias en un evento organizado por el centro de apoyo que
entró en contacto con ellos. Gonzalo y Ezequiel trabajaban para la empresa Polloexpress<sup>
<xref ref-type="fn" rid="fn11">13</xref>
</sup>,
una empresa de manutención de pollo, en Victoriaville, una ciudad a 140km de Montreal, en
la región administrativa del Centro de Quebec. La empresa estipulaba contratos con los ganaderos de Quebec para el suministro de pollos a los mataderos tanto de Quebec como de
las provincias cercanas de Ontario y Nuevo Brunswick. Los trabajadores tenían que ir a las
empresas de cría de pollos, vacunarlos, cargarlos en los camiones y traerlos a los mataderos
para su descarga. Las horas eran variables, pero en los periodos caracterizados por una fuerte
demanda, los trabajadores podían hacer hasta 105 horas de trabajo por semana. </p>
<p>Para cargarlos, los trabajadores tenían que tomar los pollos de las cajas y colgarlos por
las patas a un gancho en una carretilla que luego era cargada en el camión. Como Gonzalo y
Ezequiel han señalado, se trataba de un trabajo que demandaba demasiado esfuerzo físico,
porque los trabajadores estaban obligados a tomar tres o cuatro pollos por brazo, según la
dimensión del pollo, con un peso entre 2.6 y 4.5 kg por pollo. Cada trabajador durante la entera
actividad de atrapamiento, enganche y cargamento de pollos, traía alrededor de 15kg y esta
operación se repetía al menos varios centenares de veces durante un día de trabajo. </p>
<p>A este esfuerzo físico se añadían las condiciones difíciles de trabajo. De hecho, los
trabajadores tenían que subir a carros para atrapar los pollos situados en las cajas de arriba y
las operaciones se hacían a menudo en la oscuridad para evitar que los pollos se excitaran.
Teniendo en cuenta estas condiciones y el ritmo de trabajo, no es sorprendente que los
trabajadores sufrieran accidentes laborales, como en el caso de Gonzalo, Ezequiel y Edinson. </p>
<p>En general, las condiciones de trabajo y la peligrosa ejecución de tareas sin las
protecciones adecuadas, como la utilización de pesticidas (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref8">Bolaria, 1992</xref>; Mc Laughlin, 2009;
Otero y Preibisch, 2010), exponen particularmente la mano de obra temporal agrícola a los
accidentes y a las enfermedades de trabajo (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref8">Bolaria, 1992</xref> ; McLaughlin, 2009 ; <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_12455418005_ref15">Hennebry y
McLaughlin, 2012</xref> ; Gravel et al., 2014). La mano de obra agrícola temporal, en Quebec, está
formalmente cubierta por el seguro público de salud. Cada trabajador y trabajadora tiene una
tarjeta que se activa a los tres meses de su llegada y en entre tanto, los empleadores tienen que
proporcionarles un seguro privado. Esta tarjeta permite recibir asistencia médica igual que la
población canadiense. Además, los obreros y las obreras, siempre como la población
canadiense, pueden pedir formalmente indemnizaciones por una lesión profesional y tienen
el derecho de mantener su trabajo durante el tratamiento y la rehabilitación. </p>
<p>Sin embargo, el problema principal es que estos derechos formales en la práctica son
difícilmente aplicados (McLaughlin et al., 2014) a causa del aislamiento, de la lengua o de la
amenaza de exclusión del programa, aspectos que reflejan la posición subalterna estructural
de la mano de obra migrante temporal con respecto a las empresas. En varios casos, por
ejemplo, los trabajadores han dicho que los empleadores guardan su tarjeta para evitar “que
la pierdan”, y en un caso el sindicato tuvo que llamar a la policía para conseguir la tarjeta de
un trabajador accidentado (TUAC 2007). </p>
<p>Esto dificulta el acceso a la salud, ya que sin tarjetas la mano de obra no puede visitar
un médico o tener la prescripción para un medicamento. Al mismo tiempo, como ha señalado
el coordinador de un organismo religioso que ayuda los trabajadores en Quebec al cual
entrevisté, pedir la tarjeta puede ser un riesgo ya que los empleadores, en caso de enfermedad
o de accidente de trabajo, prefieren con frecuencia deportar a la persona accidentada: «A
menudo el trabajador está enfermo, pero no quiere que el empleador lo sepa, porque puede
ser deportado. Había casos de trabajadores que cuando han dicho que estaban enfermos, han
sido deportados al día siguiente. A veces es muy drástico». </p>
<p>El caso de Gonzalo, Ezequiel y Edinson es ejemplar para mostrar esta oposición de la
empresa al acceso a la salud y el tratamiento de la mano de obra como mercancía, desechable
en caso de no funcionamiento. En la sala de la universidad llena de estudiantes y activistas,
Gonzalo, con más confianza que Ezequiel, toma la palabra y con voz segura narra su
experiencia: </p>
<p>
<italic>Cuando yo me saqué el pollo aquí, pago! Me pegué así (mostrando el movimiento con el brazo
n.d.a.). (…) y como lamentablemente mi contrato se terminó el 15 de enero de 2013, luego pues me
enviaron a Guatemala y me enviaron así enfermo.</italic>
</p>
<p>Estando yo en Guatemala, me llamó la secretaria del empleador, preguntándome que
cómo yo estaba con mi brazo, yo le dije a esta persona que yo no me sentía competitivo ya para
hacer este trabajo y que si me daban una carta para enviarme a otra compañía a pasar un
trabajo más frágil que este trabajo, luego pues la respuesta que me dio esta persona fue que si
yo no me viniese para acá nuevamente, habría sido excluido del programa. Después regresé
nuevamente acá por la necesidad de seguir trabajando, y me tuve que venir de regreso. </p>
<p>
<italic>Pasado los dos meses cuando yo agarré el pollo de 3.9 kg […] se me rajó de una vez esto de acá
[…] Luego, pues, cuando yo le dije a mi empleador que me había accidentado, el me dijo que era mentira
que yo no tenía nada. Y luego pues yo traté la manera de demostrarle que no estaba mintiendo. Luego
yo obtuve el resultado de mi resonancia magnética, pero el decía que no y lamentablemente me despidió</italic>. </p>
<p>Igualmente en el caso de los accidentes de Ezequiel y Edinson la empresa quería que
ellos regresaran a trabajar pronto. Ezequiel, por ejemplo, aunque tenía un problema en la
rodilla seguía trabajando en asignación temporal<sup>
<xref ref-type="fn" rid="fn12">14</xref>
</sup>: </p>
<p>
<italic>Mi accidente fue trabajando de noche, en la oscuridad […] cargando tres pollos de 4.9 kg en cada
mano, me deslicé ahí, adentro la granja no sé y en que, y se me torció la rodilla.</italic>
</p>
<p>Después del accidente yo trabajé en asignación temporal, pero ahí fue donde por
supuesto empeoré mi rodilla […] porque por dos veces me deslicé y me volvía a rodar la
rodilla, la misma, porque lo que tengo en mi rodilla es una <italic>déchirure</italic> (en francés en la entrevista
n.d.a.) de menisco y eso puso peor mi rodilla, y peor y peor, porque cada dolor que me daba
yo sentía que era peor y como ahí tenía que trabajar […] siempre el dolor de la rodilla y todo. </p>
<p>Los casos de Gonzalo y Ezequiel muestran que la empresa no tenía interés en
remplazarlos fácilmente, porque en este caso tendría que comprar un nuevo boleto de avión a
un trabajador de Guatemala y pagar por una nueva demanda de reclutamiento. Es por esa
razón que, como una exempleada de la empresa me ha revelado, la empresa pedía a los
empleados quebequenses que hicieran la traducción entre los médicos y los trabajadores
enfermos, hacer presión sobre los médicos para obtener al menos la asignación temporal para
las personas accidentadas y cuando esto no era posible, la empresa directamente no respetaba
el aviso médico. </p>
<p>En el caso de Edinson, por ejemplo, la falta de consideración del aviso médico ha
agravado su condición. Edinson tras una caída del carro, sufría de una hernia de disco.
Después de un periodo de descanso de dos meses y medio, el médico había escrito una nota a
la empresa diciendo que podía empezar a trabajar cuatro horas al día, pero con actividades
ligeras. Sin embargo, la empresa lo hizo trabajar en el cargamento de pollos por 7 horas
causándole una recaída del dolor y de su capacidad de movilidad. Yo me he reunido con
Edinson en diferentes ocasiones en casa de su novia, Rosa, una cubana residente permanente.
Sentado en un sillón, donde pasaba todo el día porque de pie le dolía mucho la espalda,
Edinson me ha contado su experiencia: </p>
<p>
<italic>Mi accidente, estábamos vacunando pollos y la plancha donde yo andaba tenía las ruedas malas
[…] la rueda se desarma, entonces yo tenía el pollo en una mano y no pude agarrarme de nada, y me fui
de espalda y mi otro compañero quedó atrapado de las jaulas para no caerse. El accidente no fue de muy alto, pero mi problema fue que yo me fui de espalda y el fierro de la carreta, como se desarmó toda,
entonces caí al suelo y donde caí pegué en el fierro de la carreta. </italic>
</p>
<p>Me ingresaron, me sacaron placas, me pusieron morfina para el dolor y empecé aquí en
la casa con antiinflamatorios, la morfina, y el fisio. Después de dos meses y medio, ya empecé
a caminar, ya empecé a salir de aquí, iba a la oficina, regresaba, entonces, la doctora me dio
trabajo, progresivo le llama, pero no podía hacer nada fuerte […] Entonces un día, diciendo (la
empresa n.d.a.) que era para tener rehabilitación a mi cuerpo, me mandaron a descargar pollos,
16000 pollos, me dijo la coordinadora que el trabajo iba ser de 4 horas, entonces yo le di - bueno
si es de 4 horas, pues, tu sabes - sí, solo para readaptar tu cuerpo - me dijo. No podía decir no,
porque eran ellos que me mandaban, pero el trabajo no fue de 4 horas, fue de 7 horas y media,
cuando vine de este trabajo le comuniqué a la secretaria que a mi me dolía mucho la columna,
que no aguantaba. </p>
<p>En la base de la decisión de las empresas de obligar a los trabajadores enfermos a seguir
trabajando o a depórtalos, hay claramente unas razones económicas. Como señala Décosse en
el caso de los trabajadores agrícolas temporales de Marruecos en Francia, se trata de
externalizar los riesgos de las afecciones profesionales (Décosse 2013). De esta manera, las
empresas no pagan los gastos ligados al mantenimiento de la mano de obra y su reproducción
cotidiana. En el caso de Quebec esto es bastante visible. Hay efectivamente tentativas de las
empresas para no pagar en caso de accidente, tentativas que muestran la conexión entre los
problemas estructurales de los programas y la hostilidad hacía las personas enfermas, una
hostilidad a veces de carácter racista. </p>
<p>Según el testimonio de la exempleada quebequense de la misma empresa, que se
ocupaba de la traducción en la clínica médica, declarar un accidente personal en lugar de un
accidente de trabajo era una práctica muy recurrente de la empresa, que daba también la orden
a los empleados encargados de la traducción, de cambiar la versión del trabajador sobre el
accidente. Esto debido a que la aceptación de la reclamación de un trabajador por la
<italic>Commission des normes, de l'équité, de la santé et de la sécurité du travail</italic>
<sup>
<xref ref-type="fn" rid="fn13">15</xref>
</sup> (CNESST), determinaba
un sobresueldo, dependiendo del sector de actividad, de la masa salarial y de los gastos ligados
al accidente, que la empresa tenía que pagar a la Comisión. </p>
<p>A esta estrategia de la empresa, se añaden los obstáculos determinados por el peritaje
médico. En el caso de Gonzalo, Ezequiel y Edinson, antes de la participación del centro de
apoyo, los análisis fueron sumarios. En el caso de Ezequiel, por ejemplo, que tenía un desgarre
del menisco, los médicos en un principio no le hicieron radiografías y lo enviaron directamente
a fisioterapia, dándole una asignación temporal. Otras veces, unos análisis importantes para
probar el estado de salud, como es el resultado de la resonancia magnética de Edinson, se
perdieron. </p>
<p>A esta superficialidad se añade a menudo la duda sobre los síntomas descritos por los
trabajadores enfermos, definidos por los médicos, como yo mismo podía leer en sus boletines,
como “desbordantes” y “excesivos”. La exempleada de la empresa me reveló que la duda se
apoyaba a veces sobre una interpretación culturalista o una verdadera hostilidad que ella
definía como “racista”: </p>
<p>
<italic>Una respuesta racista (de un médico n.d.a.) … que me decía – ¿no tiene la CSST, como vive?
¿Tiene la assurance-emploi<sup>
<xref ref-type="fn" rid="fn14">16</xref>
</sup>? Toma nuestro seguro, que regresen a su casa y que no roben nuestro seguro -, afirmaciones así…El médico siempre designado por la CNESST es muy simpático en las citas,
pero todos sus boletines terminan con la misma nota, así que rechaza el caso, desacredita al paciente
diciendo – signos de no organicidad y no hay relación de confianza con el paciente. </italic>
</p>
<p>Lo que me dicen, me lo han dicho ayer por Edinson, me lo dicen siempre – Si, pero los
latinos tienen una relación diferente con el dolor que nosotros los quebequenses, no aguantan
el dolor como nosotros – como decir – tu te lamentas por nada - me lo dicen a menudo. </p>
<p>Así, además de las restricciones estructurales determinadas por los programas que
impiden acceder a la ciudadanía a la mano de obra agrícola temporal, permiten a las empresas
obligarla a trabajar a pesar del aviso médico negativo, o a deportarlos para evitar los gastos
ligados a los accidentes. Pese a todo, Gonzalo, Ezequiel y Edinson han hecho frente a la
hostilidad en el proceso de reivindicación de sus derechos de acceso a la salud. Esto, según el
nivel de racialización, vacía de contenido los derechos reconocidos formalmente por las reglas
del programa, confirmando la reducción de la mano de obra temporal a simple fuerza trabajo,
al mismo tiempo que salvaguarda la imagen de “modelo” del estado canadiense.   </p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>VI. Conclusiones</bold>
</title>
<p>Los programas de migración temporal para reclutar mano de obra migrante destinada a la
agricultura canadiense representan un ejemplo de «utilitarismo migratorio» según el cual la
población migrante es considerada solamente como fuerza de trabajo con la intención de
reducir los gastos sociales (Morice, 2004; Castles y Kosack, 1973; Binford, 2014). Sin embargo,
esta reducción de la población migrante a mercancía de trabajo, lo que llamé «abstracción del
trabajo» se apoya al mismo tiempo sobre una diversificación y jerarquización de la mano de
obra, según criterios de nacionalidad y género, que legitima subjetivamente, y en particular
culturalmente, las condiciones de vida y de trabajo. </p>
<p>Este artículo ha tratado la articulación de la reducción a mercancía de la población
migrante y a su legitimación cultural, en relación a un evento paradigmático como el accidente
de trabajo. A partir de un análisis etnográfico del caso de tres trabajadores guatemaltecos que
pidieron la asistencia médica tras un accidente, he mostrado la articulación de reducción a
mercancía y su legitimación cultural. De un lado, las empresas en caso de accidente, prefieren
mayoritariamente la deportación de la persona o bien obligarlo al trabajo sin respetar el aviso
médico, reflejando así la representación del migrante como una mercancía desechable. De otro
lado, cuando la mano de obra exige sus derechos a la asistencia médica, garantizados
formalmente, como en el caso de Ezequiel, Edinson y Gonzalo, hace frente a obstáculos
institucionales y a la culturalización de su condición, para desvalorar la demanda de
tratamiento o de indemnización. Estos obstáculos cotidianos lejos de ser una problemática
conectada a una conducta individual, se inscriben en la relación subordinada de la mano de
obra migrante temporal a las empresas y en la lógica utilitarista del programa. </p>
<p>Si en este artículo traté especialmente las condiciones objetivas que constituyen la doble
dinámica, el utilitarismo migratorio funciona si la mano de obra misma incorpora este modelo
comportándose como una mercancía, manteniendo un perfil bajo, reduciendo su vida social
en Canadá y no exigiendo los derechos formales. En este sentido, el análisis de las
subjetividades que el utilitarismo migratorio produce es igualmente importante para
comprender la permanencia de este modelo de reclutamiento y va integrada a las
características estructurales de los programas. </p>
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<surname>MORENO NIETO</surname>
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<year>2012</year>
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<label>21</label>
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<source>Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Sociales</source>
<year>2015</year>
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<label>22</label>
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 Workers Program in Canada</italic>”, 

Revista Mexicana de Estudios Canadienses, 1999, vol.1, n.1, pp. 91-107.</mixed-citation>
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<source>Revista Mexicana de Estudios Canadienses</source>
<year>1999</year>
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<label>23</label>
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workers and their families</italic>’’, informe de taller, Santiago del Chile, Junio 2000, http://www.iom.int/.</mixed-citation>
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<collab>Organización International para las Migraciones (OIM)</collab>
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<year>2000</year>
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<label>24</label>
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<year>2007</year>
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<label>25</label>
<mixed-citation>PREIBISCH,  Kerry:“<italic>Pick-Your-Own Labor:  Migrant  Workers
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<label>26</label>
<mixed-citation>REIGADA,  Alicia:“<italic>  Feminizacion  de  la
 inmigracion  y  el  trabajo
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exportacion: el caso del monocultivo de la fresa en Andalucia</italic>” en Martha J. Sanchez Gomez y Inmaculada Serra Yoldy (coord.), Ellas se van Mujeres migrantes en Estados
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<year>2013</year>
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<label>27</label>
<mixed-citation>SATZEWICH,  Victor:  Racism
 and  the
 Incorporation  of
 Foreign
 Labour:  Farm
 Labour 

Migration to Canada since 1945. London, New York, Routledge, 1991.</mixed-citation>
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<label>28</label>
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<label>29</label>
<mixed-citation>SHARMA, Nandita: Home Economics: Nationalism and the Making of “Migrant Workers” 

in Canada. Toronto, University of Toronto Press, 2006.</mixed-citation>
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<label>30</label>
<mixed-citation>VERDUZCO,
 Gustavo Y Maria Isabel LOZANO: “<italic>Mexican Farm Workers’ Participation
 in Canada’s  Seasonal  Agricultural  Labor
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 and Development
 Consequences
 in Their Rural Home Communities</italic>”, Ottawa, Instituto Norte-Sur, 2003.</mixed-citation>
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<label>31</label>
<mixed-citation>WALIA,  Harsha:  “<italic>Transient  Servitude:
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<title>Notas</title>
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<label>2</label>
<p>Quiero agradecer a Rocío Barba Fuentes y Laura Guerrero Sánchez por la revisión lingüística.</p>
</fn>
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<label>4</label>
<p>Jamaica (desde 1966), Trinidad y Tobago, Barbados (desde 1967) y las islas de la Organización de Estados del
Caribe Oriental (desde 1976).</p>
</fn>
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<label>5</label>
<p> Junto a un programa parecido que permite a la isla de Dominica reclutar mano de obra de Haití para las
plantaciones. </p>
</fn>
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<label>6</label>
<p>Como estudiante extranjero pude trabajar solamente veinte horas por semana durante el año académico</p>
</fn>
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<label>7</label>
<p>Se señala que la racialización de la mano de obra no empieza en el sector agrícola. Ya al final del siglo XIX, los
obreros chinos que llegaron en masa a Canadá para la construcción del ferrocarril, contribuyendo al desarrollo
del capitalismo canadiense, recibían salarios más bajos que los otros obreros, efectuaban las tareas más peligrosas, pagaban un impuesto de entrada y luego, en 1923, el gobierno canadiense promulgó una ley que suspendió la
inmigración china hacia Canadá.  </p>
</fn>
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<label>8</label>
<p>Una explicación parecida se encuentra también en otros contextos, como en España (Reigada, 2011) o en
Marruecos (Moreno Nieto, 2012). </p>
</fn>
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<label>9</label>
<p>Efectivamente, como señala Robert Miles, la racialización, a diferencia del racismo, no implica necesariamente
una evaluación negativa de las diferencias, ella puede también atribuir características positivas, si permiten
legitimar la posición subordinada de las poblaciones celebradas (Miles, 1991: 99). </p>
</fn>
<fn id="fn8" fn-type="other">
<label>10</label>
<p>Nombre ficticio para mantener el anonimato. </p>
</fn>
<fn id="fn9" fn-type="other">
<label>11</label>
<p>Ver, por ejemplo, el trabajo de Ofelia Becerril (2011) sobre el control de la sexualidad de los trabajadores y las
trabajadoras mexicanas en Ontario. </p>
</fn>
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<label>12</label>
<p>Los nombres son ficticios para mantener el anonimato. </p>
</fn>
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<label>13</label>
<p>Nombre ficticio</p>
</fn>
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<label>14</label>
<p>Según la Ley sobre los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales, en Quebec las empresas, bajo
acuerdo con los médicos, pueden asignar tareas alternativas, a la espera de la recuperación de la persona enferma. </p>
</fn>
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<label>15</label>
<p>Comisión de las normas, de la equidad, de la salud y de la seguridad en el trabajo.  </p>
</fn>
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<label>16</label>
<p>Subsidio por desempleo. </p>
</fn>
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